Y es que, ya ni me acordaba que me gusta tanto tu mirada y, ahora que te tengo enfrente, nada es diferente. Me hace tan feliz que vuelvas; nunca quise que te fueras. De qué vale tanto orgullo y perder en un segundo lo que buscaste tanto tiempo.
Es que se me olvidó que no he dejado nunca de quererte. Se me olvidó que en el amor no vale ser valiente.
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